Las primeras pruebas de nuestro cold brew comenzaron en Jerez de la Frontera, dentro de una casa muy acogedora que tenía de alquiler a un viejo amigo sin cabello en la cabeza. Había tenido un encuentro con esta forma de extracción antes de todo el boom de la bebida en una feria cafetera en Berlín, Alemania. Lo había probado por primera vez en un viaje a California, pero fue en Berlín que me tomé un tiempo con ella ya que ellos llevaban tiempo experimentando para reproducirla con un verdadero exquisito sabor. Para mí fue un abrir de ojos, una explosión de sabor como si de un buen brew se tratase pero fresquito, refrescante y perfecto para no solo calmar la sed si no para dar un chutazo de energía de la que tan enganchado estaba. Ya en esa época llevaba media década dedicándome al café y aunque tenía catados algunos cuantos momentos reveladores, aquella vez fue sin duda casi el mejor de ellos.

Luego de ese viaje volví a esa cálida casa de Jerez en donde me encontraba retirado junto a mi esposa para hacer experimentos, no hacía nada durante el día más que experimentar, un gramo menos y un gramo más, temperatura del agua, calidad del agua, esta no, está sí ¿La molienda? Por nomenclatura, mezclando nomenclaturas, partículas por grano, en diferentes recipientes, con oxígeno o sin oxígeno, vaya prueba y prueba. Tanto error y tanta prueba que me ví totalmente mareado no solo de la ejecución de tanto cold brew sino del subidón sobreescalado que tenía de tanta cafeína de una bebida con 24, 20, 48 horas de extracción, ¿cuánta podría tener allí metida? No tenía instrumentos sofisticados de laboratorio pero mi cuerpo ya me decía que sobre el límite humano estaba.

El tiempo fue un verdadero reto, esperar para hacer una prueba luego de un día entero y catar un solo cambio de gramaje o de molienda o de café o de temperatura llevaría mucho tiempo. Sin embargo fué esa afición la que en principio me había llevado a confinarme para trabajar en este proyecto (Lots antes que todo) pero también en esta bebida que me había encantado, así que no corría prisa, lo importante era terminarla.

¡Eureka! Cuando encontré el ratio perfecto, junto con el café, el perfil de tueste, la molienda, la temperatura, el recipiente, el filtrado y las demás variables perfectas para el brew, fue cuando decidí hacer una marca independiente para ello. Comencé por hacerme de botellas genéricas de los chinos y enviarle pruebas a todos los colegas. A ver, que claro está que más de alguno me tiró el refresco por la cara, pero va que no era un verdadero referente pues ya sabía que “el sólo con hielo” que ponían en los 100 montaditos de la Calle Larga era el que sabía mejor para ellos, así que ni en cuenta. El verdadero subidón de ánimo sucedió cuando a la gran mayoría le impacta tanto el café fresquito ese que hacía Fer que para verano ya me incluían en todos los planes de mar solo para que llevase el café fresquito perfecto para beberse en la playa por las mañanas de resaca. Pero en ese tiempo aún no tenía los instrumentos, ni la capacidad de producir a escala, ni la pasta mucho menos para estar dando café a todos los compañeros, así que decidí no dejar más muestras y retirarme en mi inventado laboratorio hasta que el movimiento Cold Brew llegará a España y estuviese más preparado.

Cold Brew Ucoffee

Le dí el nombre de Ucoffee en honor a mi hermana pequeña, a quien le había puesto el mote de U (solo yo le llamaba así) y que siempre me apoyó en todas mis locuras, comencé a embotellarlo y a distribuirlo una vez llegado el movimiento a Madrid y mientras iba adquiriendo algunas nuevas herramientas para la maceración y la filtración de la bebida achocolatada, refrescante y tan natural que había logrado. Mi objetivo siempre había sido que “si te puedes beber un botellín de cold brew Ucoffee de un solo sorbo y sentirte saciado entonces estaba listo”. No quería ese choque pa’tras que genera un brew mal extraído, quería el “ahhhhhhhh” al final de la botella.

Cold Brew Ucoffee

Varios años después, mientras Lots estaba en su fase inicial alquilé un oscuro trastero en un sótano sobre la calle Castello dedicado a la elaboración de mi brebaje favorito. Allí fuí poniendo todos los instrumentos necesarios para elaborar hasta 100 litros de cold brew, de los cuales nunca llegué a fabricar, pues lastimosamente pronto el proyecto Lots comenzó a consumir todo de mí por completo. La demanda de las necesidades que pedía el negocio me obligó a abandonarlo, pues el cold brew consumía un tiempo que simplemente ya no tenía. La verdad es que comencé a añorar aquellos años de experimentación y libertad que había tenido antes, tanto que había dejado de beberlo para no sentirme cuasi culpable de un abandono, como si de un niño se tratase.

Pero las segundas oportunidades siempre llegan, y mientras el mundo se paraliza y derrepente hay tiempo para experimentar, estudiar, pensar y tomar decisiones nuevamente, que durante la crisis del 2020 mi afición por compartir de tanta experimentación vuelve a resurgir Ucoffee Cold Brew, como algo más personal, no con la intención de venderlo en tokio y nueva york, (como solía pensar antes de la pandemia) sino de compartirlo con mi barrio, con la gente que le mola esta bebida más que otras y que solo espera el verano para pillar unas cuantas botellas de cold brew y meterlas en la furgo y tirar lejos para hacer el surf, o llevarlas a la Montería, al viaje a la montaña, o con los colegas en la barbacoa o en una buena terraza o simplemente para darle un buen trago al abrir la nevera cuando apetezca.

Fabricaré algunos experimentos raros, otros que me han descolocado de lo bueno que están e iré probando con algunos orígenes diferentes, todos listos para encontrarnos en este tiempo en el que todos estamos aguantando para salir y abrazarnos y compartir todo lo que hemos aprendido mientras la crisis mundial que nos trajo el 2020.

Lo seguiremos haciendo desde nuestra tienda/tostador, con los mismos instrumentos y mecanismos con los que empezamos, espero que dentro encuentres la sorpresa que yo me llevé en Berlín o en California cuando me topé por primera vez este bendito Cold Brew y lo disfrutes siempre junto a los tuyos. Pues la mejor lección del 2020 es -si se comparte, sabe mejor-!